A finales de los setenta, Tapiceria Monsal comienza su actividad en un pequeño taller de Barcelona.

La ilusión y la necesidad de un trabajo bien hecho se refejaba en los proyectos que se sucedian.

Los resultados obtenidos propiciaron una amplia clientela satisfecha y creciente.

Con la finalidad de dar un servicio más cercano a nuestros clientes, trasladamos el pequeño taller a nuestra tienda actual.

Esta decisión facilitó la posibilidad de ofrecer un trato más cercano y cuidado tanto a particulares, profesionales (decoradores de prestigio y odontólogos de renombre) como a grandes corporaciones (como Aguas de Barcelona).